sábado, 21 de diciembre de 2013

Nadie dijo que fuera fácil

Después del ensayo vamos al Chanti a tomar una copa, y después del Chanti salgo a la carretera y regreso a Barbastro con mi hijo de dieciséis años sentado a mi lado. Él ha estado con sus amigos y yo con los míos. La distancia entre ambos es mucho más grande que los centímetros que separan nuestros asientos, es una distancia mil millones de veces repetida a lo largo de generaciones, una distancia en la que se mezclan el amor, la esperanza y el rencor. Nadie dijo que fuera fácil, pero qué duro y difícil es.

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