martes, 7 de enero de 2014

Cerebro corrugado

Los martes abrimos al público hasta las siete de la tarde. Cuando salgo de la agencia comarcal ya es de noche. Compro tomates de colgar en una frutería y vengo a este apartamento que todavía siento tan nuevo y tan insólito. Junto al portal hay una empresa de paquetería y diseño gráfico donde trabajan una chica y un chico. Cada día los veo varias veces a través del escaparate, cada día ellos me ven a mí, nos miramos y nada más. Siento que se acerca el momento en el que les saludaré desde el otro lado del cristal, ¿qué otra cosa puede hacer un ser humano cuando se cruza con alguien a diario? Me lo pide el cuerpo y me lo impide mi pequeño cerebro corrugado, ese pequeño monstruo de zumbido permanente contra el que luchan los rítmicos latidos de mi corazón.

lunes, 6 de enero de 2014

Irse y llegar

Nos hemos besado, has salido del coche y te has alejado hacia la estación. Nunca quieres que te despida en el andén y te comprendo, yo tampoco lo querría, no nos gustan esas cosas. Aunque no deja de ser curioso que cuando llegas sí, entonces sí te guste verme allí esperándote. Ambos sabemos bien cuán distinto es irse y llegar.

domingo, 5 de enero de 2014

Escalofrío de felicidad

Los restos de confeti sobre el asfalto. El brillo en los ojos de los niños que regresan de la cabalgata. Yo fui uno de ellos. Recuerdo perfectamente el escalofrío de felicidad que me recorría la espalda al pensar en mañana.

sábado, 4 de enero de 2014

Que el amor es verdad

Por la mañana el mar estaba tranquilo, casi sólido como el mercurio bajo un cielo gris que anunciaba lluvia. Después de comer en un restaurante junto a la playa mi amigo y yo hemos caminado despacio por el largo paseo marítimo. Hacía un año y medio que no estábamos juntos pero ha sido como si nos hubiésemos visto ayer. Cuando nos hemos despedido llovía a cántaros, igual que los primeros ochenta kilómetros hasta dejar Barcelona atrás. Que el amor es verdad lo confirma, entre otras cosas, la existencia de la amistad.

viernes, 3 de enero de 2014

Cenicienta

Había olvidado esta premura de Cenicienta: el día termina y antes de que desaparezca para siempre necesito escribir algo pertinente, algo significativo siquiera para ti y para mí. Que mi hija ha venido hoy de Zaragoza, por ejemplo, y ahora mismo estudia sentada al otro lado de la mesa del salón, su cabeza inclinada sobre los libros, tan seria y concentrada.

Mañana, en este baile de peonzas que es mi pequeña familia en los últimos tiempos, la llevaré a su piso de la calle Provenza en Barcelona y después seguiré viaje hasta Blanes para comer con un amigo al que no veo desde hace demasiado tiempo. Tengo ganas de pasear a la orilla del mar. Ah, el mar.

jueves, 2 de enero de 2014

Furtivos

Caminamos de la mano como cuando éramos novios. El suelo está mojado porque llovió brevemente antes de que saliésemos del apartamento. Algunas personas me saludan con un hasta luego, un hola o un discreto movimiento de cabeza. Los adornos luminosos brillan en las calles y los escaparates de esta pequeña ciudad de provincias mientras la navidad empieza a desvanecerse. No falta mucho para que los reyes magos partan, furtivos, antes del amanecer.

miércoles, 1 de enero de 2014

Todo comienza

Hace pocos días vomitaba arrodillado delante de un retrete. En este mismo instante el frío arrasa las calles de Barbastro cubriendo de hielo los parabrisas de los coches aparcados en las aceras. Nada es nuevo. Todo comienza.