jueves, 2 de mayo de 2013

Recaída

Ha sucedido en el trabajo alrededor de las diez y media de la mañana, y lo ha hecho sin aviso, a traición. Palpitaciones, la tensión arterial por las nubes, el vértigo, esa sensación tan real de muerte inminente... viejos enemigos que había dado por vencidos. He salido al jardín y he intentado relajarme, respirar despacio entre los castaños de indias, aunque finalmente he decidido tomar media pastilla de Lorazepán y me he calmado lo suficiente para seguir atendiendo a la gente y lograr terminar la jornada laboral.

Hacía tres meses que no tomaba nada, tres meses que me habían hecho creer que había superado definitivamente mis crisis de ansiedad, por eso el golpe de hoy ha sido bajo y violento. Ahora estoy cansadísimo, reventado física y mentalmente. Lo peor de la ansiedad es esta ausencia de control, este miedo que convierte a uno en un pelele. Pero lucharé, lucharé sin tregua.

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