domingo, 25 de agosto de 2013

Mudanza

Sí, ya sé que hay cosas muy importantes
que reclaman mi atención, y te escucho.
Sí, ya sé que las cajas se amontonan
junto a la puerta, y que mañana
nos habremos ido, ya lo sé, pero

escucha tú ahora,
escucha atentamente, por favor: ¿no oyes
ese rumor suave y perverso
que frota los cristales
en las ventanas? Y, tenue ¿no sientes
ese masaje continuo y perezoso
de las olas aquellas, hace tiempo,
en la playa?

                                    Pero te escucho, cariño.
Sí, ya sé que hay cosas muy importantes
que reclaman mi atención
y perdóname, pero ¿no has oído a ese pájaro?
o, al menos ¿no has oído ahora
algo parecido a un pájaro
en medio de todo esto?

De "El sueño del erizo", 2001.

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(Este poema lo escribí en Zaragoza en 1993, al final de una de nuestras muchas mudanzas, que todavía no han terminado).

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