jueves, 19 de junio de 2014

Tic-tac

El primer sonido que escuchamos es el del corazón de nuestra madre meses antes de salir al mundo exterior, y aquel sonido es ritmo, compás, armonía, matemáticas, seguridad, consuelo, alimento, vida. Ese es el sencillo misterio del poder de la música: nuestro cerebro está empapado de ella desde el principio del principio. Por eso los bebés se duermen cuando les cantamos una nana, por eso los cachorros de perro dejan de llorar si escuchan el tic-tac de un reloj bajo una cálida toalla, por eso nos hace felices el sonido de la lluvia batiendo sobre las barandas de los balcones y los techos de los coches aparcados en la acera.

4 comentarios:

NáN dijo...

Definitivamente, sí.

Jesús Miramón dijo...

Pues no hay más que hablar :)

pseudosocióloga dijo...

A mi hija de ocho años todavía me la acerco para que oiga mi corazón cuando se altera o le canto "la" nana cuando no se puede dormir y es automático.
También es verdad que todavía le curan los besos de mamá.

Jesús Miramón dijo...

Ah, hijos de ocho años de edad, recuerdo ese planeta... Ay.