lunes, 17 de junio de 2013

Paquidermo

Primero escucho los truenos, los aparatosos y retumbantes truenos que transforman el aire de este planeta en la tensa piel de un tambor, y después la lluvia que repiquetea en todas las cosas y alivia el bochorno de la jornada. Algunos pájaros sorprendidos vuelan bajo la tormenta y me pregunto cómo sus pequeños cuerpos de plumas y huesos huecos son capaces de soportar el bombardeo sin caer derribados. Apoyo mi sólido cuerpo de paquidermo en el quicio de la puerta de la terraza y contemplo asombrado el milagro de este mundo tan real y verdadero.

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