lunes, 24 de junio de 2013

Vuelo rasante

Aquel verde esmeralda de los campos de cereal se ha convertido en este dorado amarillo sobre cuyas espigas las golondrinas cazan en vuelo rasante. Pienso en el verano y siento la difusa certeza de que, a partir de ahora, no debería despreciar nada. ¿Cuántos veranos más podré quejarme del calor? ¿Veinte? ¿Treinta con suerte? No me parecen muchos ahora. Oh, cuánto nos admiro, cómo me conmueve mi propia especie, capaz de disfrutar y explorar el mundo sabiéndose al borde del abismo.

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