lunes, 24 de junio de 2013

Invictus

Se dice que este poema acompañó a Nelson Mandela durante los veintisiete años que estuvo en prisión. No sé si es verdad o forma parte de la leyenda, pero en cualquier caso es un poema que a mí siempre me emociona hasta el tuétano. Ahora mismo Mandela se enfrenta finalmente a la noche definitiva. Más allá de las miserias mundanas de este desenlace rodeado de familiares y periodistas, estoy seguro de que Madiba cruzará el portal erguido y sin miedo, su alma invicta, su destino cumplido.

INVICTUS

Más allá de la noche que me cubre
negra como el abismo insondable,
doy gracias a los dioses que pudieran existir
por mi alma invicta.

En las azarosas garras de las circunstancias
nunca me he lamentado ni he pestañeado.
Sometido a los golpes del destino
mi cabeza está ensangrentada, pero erguida.

Más allá de este lugar de cólera y lágrimas
donde yace el horror de la sombra,
la amenaza de los años
me encuentra, y me encontrará, sin miedo.

No importa cuán estrecho sea el portal,
cuán cargada de castigos la sentencia,
soy el amo de mi destino;
soy el capitán de mi alma.

William Ernest Henley

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