sábado, 1 de febrero de 2014

El agua comenzó a flotar

Conduje en busca de la nieve. Kilómetro de lluvia tras kilómetro de lluvia nos acercábamos a ella sin alcanzarla hasta que finalmente el agua comenzó a flotar en vez de caer. Nos detuvimos en Eriste, a pocos kilómetros de Benasque. La superficie del embalse de Linsoles lucía lisa como un espejo bajo la suave nevada. Cruzamos un puente y anduvimos por caminos vírgenes. No existe blancura semejante a la de la nieve -ni peso, ni inocencia.

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