jueves, 27 de febrero de 2014

Debo acordarme de decírselo

Mi hijo de dieciséis años, que está pasando unos días de vacaciones en casa, se va a dar una vuelta por Barbastro. Me llama la atención su capacidad para hacer amigos en esta nueva ciudad, en su residencia de estudiantes en Huesca o donde sea; me sorprende su sociabilidad, tan distinta de mi actitud taciturna cuando tenía su edad, y me gusta.  Debo acordarme de decírselo.

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