miércoles, 12 de febrero de 2014

Personas mejores

El sonido del teléfono me hace caer en la cuenta de las horas que he pasado en silencio. Mi directora del coro estaría contenta porque no hay nada mejor para la voz que el descanso vocal, y yo no he articulado un solo sonido desde que salí del trabajo. La llamada es de mi hija, que me cuenta que va a estudiar la prueba teórica del carnet de conducir en Barcelona con vistas a hacer las prácticas aquí en Barbastro el verano próximo. Me dice que se lo pagará ella con lo que ha ahorrado trabajando algunas noches en la guardarropía de una discoteca. A mí todo me parece bien, claro, Paula es uno de los seres humanos más inteligentes que he conocido jamás. Al colgar pienso durante un instante en lo extraordinario que es traer a este mundo personas mejores que sus progenitores, pero casi inmediatamente comprendo que ése es el secreto de nuestra supervivencia.

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