viernes, 10 de enero de 2014

Privilegio y honor

En una de las dos sillas que hay al otro lado de mi mesa una mujer lloraba por su hijo muerto en un accidente de tractor a los veintidós años de edad; en esa misma silla, un rato después, otra mujer daba de mamar discretamente a su bebé de cinco días mientras yo le tramitaba la prestación de maternidad. No hay mañana en la que no sienta el privilegio y el honor.

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