miércoles, 15 de enero de 2014

Una dirección, un propósito

He salido a dar un paseo cuando ya había oscurecido, un pie delante del otro sin dirección precisa, girando en esta o en aquella esquina porque sí, camino de ninguna parte disfrutando del frío, la mente derivando de un pensamiento a otro con la misma ausencia de propósito que mis zapatos. Cuando me he querido dar cuenta estaba entre una plaza de toros que apenas se utiliza y una antigua iglesia renacentista desacralizada. En esta última asistí hace más de diez años a la presentación de un libro de poemas que después, por ser yo miembro del jurado de los premios literarios de la ciudad, acabó con una inesperada invitación a cenar junto a la escritora en cuestión y algunos comensales más. Fue una de mis últimas incursiones en ese mundo que tanto me decepcionó. Toda la juventud deseando ser escritor para descubrir que, además de escribir, había que ser un absoluto gilipollas para prosperar en ese ecosistema. Qué lejano y remoto me ha parecido todo aquello esta noche. Comenzaba a lloviznar de nuevo y he decidido regresar a casa un pie delante del otro, las manos en los bolsillos del abrigo, el frío en el rostro, una dirección, un propósito.

10 comentarios:

José Luis Ríos Gabás dijo...

El motivo por el que fuiste miembro del jurado, tu libro, lo estoy viendo mientras escribo esto, ya que está entre uno de Machado y aquel de la Symborska que me dejaste y que luego compré. Tu eres escritor, Jesús, tienes algo que decir y sabes cómo hacerlo. Me gustaría leer otro libro escrito por ti, ya lo hemos hablado alguna vez, aunque ya está escrito.

Un abrazo

giovanni dijo...

Ayer dije a Aafke que eres para mí un escritor. Leyendo tu escrito de hoy (de ayer) caminé contigo, pensé contigo y, al final, de repente vi caminar a Maigret, en la lluvia, las manos en los bolsillos del abrigo.

Un abrazo

Portorosa dijo...

Una vez más, un post buenísimo.

Porque, claro, tú eres escritor.

Es curiosa tu opinión; cuando yo me imaginaría una ocasión como la que recuerdas como algo en principio interesante. Pero casi mejor: el que no se consuela...

Magnífico final, además.
Un abrazo.

NáN dijo...

Ese paseo lo practicaban mucho los Situacionistas. Lo llamaban "deriva". Me gusta mucho hacer derivas, saliéndome de los trayectos habituales.

Anónimo dijo...

Yo sé muy poco de escritores, y casi nada de ese "ecosistema" pero sé que escribes todos los días, y yo te leo y tus palabras me dicen siempre algo, me hacen sentir, y pensar ...

Nati

Jesús Miramón dijo...

Tal vez tuve mala suerte o simplemente se debió a que conocí el mundo literario «de provincias», quizás en las grandes ciudades, en Madrid o Barcelona o Zaragoza, no exista petulancia, egocentrismo, impostura, peloteo, ridículos divismos, etcétera. O tal vez exista multiplicado por mil.

El otro día leía en una famosa revista digital la entrevista que le hacían a un escritor que estaba en aquella cena que menciono en el texto y el pobre, como hace diez años, se retrata desde el titular, algo que luego se corrobora con los crueles comentarios de los lectores, que lo calan a la primera. Bien, pues cuando digo que a mí -en mi caso, en mi pequeña y furtiva experiencia- el mundo literario me decepcionó y me dejó perplejo me estoy refiriendo a escritores como él.

No sé si algún día volveré a publicar algún libro, nada puede descartarse, pero ya no me interesa ser «escritor» en ese sentido. En el sentido en que yo lo veo es precisamente mi trabajo diario, mi empleo profesional, lo que me da libertad e independencia para ser escritor sin necesidad de asistir a más cenas de cacatúas y estúpidos papagayos. Ojo, no digo que no exista otra realidad literaria más amistosa y feliz, exenta de camarillas, sinagogas, deudas de sangre y huecas interpretaciones dramáticas, pero yo no la conocí.

Un abrazo.

Jesús Miramón dijo...

Y muchísimas gracias por vuestras palabras.

Elvira dijo...

A mí me gusta muchísimo leerte, y eso te convierte en uno de mis escritores favoritos. Ya está, así, sin jurados ni tonterías.

Me ha pasado algo parecido en un área de mi vida, y voy por libre, a mi aire. ¡Qué libertad da eso!

Un beso

Victoria dijo...

Elvira me ha quitado las palabras de la boca, tu texto es lo primero que leo cuando abro el ordenador. Y tristemente llevas toda la razón, desde hace unos años me relaccciono con bastantes escritores muy muy buenos aquí en Córdoba, a raiz de los cursos de creación literaria que inicie hace varios años y es tal cómo tú cuentas. Gente muy válida se come una rosca y otros alardean de unos escritos de verguenza. Es todo tan complicado.

Jesús Miramón dijo...

Nati, Evira, Victoria, mil gracias y un beso.